sábado, 6 de agosto de 2016

Volver a escribir


Hace más de 3 años que toqué por última vez  este blog. Mucho ha cambiado en mi vida y persona desde entonces , mucho, mucho. Tanto que no puedo catalogar y agrupar los cambios.

 Sin embargo, el cambio no ha sido tal que no permita reintentar hacer de la escritura un hábito. Un viernes a esta hora, cuando el verano caribeño invita a explorar el fondo de una botella verde (o marrón vestida con una mallita) , es cuando encuentro inspiración en la palabras de una querida amiga para sentarme a teclear.

Leyendo pienso, escribiendo construyo, pero como como consumir es más fácil que construir, escribir es más difícil que leer. Máxime cuando siento a veces que dos ojos no son suficiente para ver todo lo que quiero, una boca no es suficiente para decir todo lo que siento y diez dedos no dan para plasmar todo lo que quiero....los dedos sin embargo les reconozco ser más leales  a la cabeza que la boca y los ojos, estos últimos son caprichosos y adquieren vida propia cuando la ira o la carne se imponen.

De qué escribo? pues de nada, solo del deber fallido de escribir. Escribir, solo por escribir, por crear el hábito, por obligar mis dedos a que lo exijan periódicamente y a mi cabeza a que los escuche. Solo por eso. Por hoy los párpados atentan contra mi objetivo y como cortinas de una obra de teatro, descienden lentamente sobre mis ojos para recordarme  que Morfeo me espera.

martes, 14 de mayo de 2013

Muchas gracias Profamilia


El pasado martes una niña de blusa rosada, pantalones oscuros y baja estatura entró al área de espera del Ministerio de Salud Pública.  Su mirada de inocencia tronchada, sus gestos de madre improvisada y el afán con el que caminaba dejó perplejos a todos los presentes. La niña de 13 años de edad ya había alumbrado una criatura que apenas podía llevar en sus brazos. Tristemente, esa desgarradora realidad afecta un creciente número de niñas en nuestro país.
Mientras las madres adolescentes improvisadas se multiplican, la nueva campaña  de Profamilia en favor de los derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes encuentra antagónicamente a sectores liberales y conservadores de la sociedad dominicana. De hecho, La Vicaria Pastoral Familia y Vida junto a la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de la Salud incluso sometió un recurso de amparo por entender que la campaña publicitaria de Profamilia incita a los niños a mantener relaciones sexuales a temprana edad. Mientras la discusión se desarrolla, es menester observar someramente qué nos dicen los datos sobre el costo social de no tener una política coherente de planificación familiar que priorice la educación sexual.
En tal sentido, según estimaciones del instituto Guttmacher en 2008 58% de los embarazos en América Latina fueron no deseados.  De esa proporción se estima que aproximadamente la mitad terminan en abortos inducidos y un 28% en nacimientos no planificados. Este alto porcentaje  de embarazos no deseados contrasta negativamente con la de Europa occidental que  para el mismo año fue de un 42%.[1]
El mismo reporte destacó que si bien el creciente uso de métodos anticonceptivos ha ayudado a reducir los embarazos no deseados, aproximadamente 140 millones de mujeres en el mundo en desarrollo no usaron ningún método anticonceptivo en 2008. Sumado a ello, el Centro para el Control de Enfermedades del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica (CDC por sus siglas en inglés) ha reportado en reiteradas ocasiones que la baja educación formal es un factor que eleva la probabilidad de embarazos no deseados.[2] Entonces ¿por qué no educar a nuestros niños?
No debemos ignorar la necesidad de promover la educación sexual tanto en el núcleo de la familia dominicana así como en nuestras instituciones de educación formal y sociedad civil. La educación sexual es una herramienta poderos para evitar que aumenten los casos  de embarazos infantiles, un factor de riesgo que incide negativamente en la tasa de mortalidad materna nacional. Así lo confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando señala que las adolescentes enfrentan un riesgo más elevado de complicaciones y muerte como consecuencia de embarazos que las mujeres adultas. [3]
Por ello no debería extrañarnos que el índice de mortalidad materna en la República Dominicana sea preocupantemente alto en relación a la media de América Latina. En efecto, las estimaciones agregadas del Banco Mundial  para 2010 nos revelan que más de 140 de cada 100,000 partos en nuestro país culminan con la muerte de la madre mientras la media en América Latina es de solo 80.[4]A pesar de ello, sectores de la sociedad dominicana intentan tapar el sol con un dedo: más allá de las discusiones antagónicas entre liberales y conservadoresque la campaña de Profamilia pudiera suscitar, hay una realidad que debemos enfrentar con acciones concretas.
Los méritos legales del amparo incoado en contra de Profamilia son más que cuestionables por muchas razones. Una de ellas es que el mismo bloque de constitucionalidad al que hacen referencia los accionantes nos obliga a considerar la jurisprudencia constante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos la cual sostuvo en el caso Artavia Murillo y otros Vs. Costa Ricaque un elemento esencial del derecho a la vida privada es la autonomía reproductiva y la protección del derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva.[5]
Quizás como consecuencia de la ley de las consecuencias imprevistas, el intento de callar a Profamilia usando la espada de Temis probablemente termine beneficiando una campaña mediática que muchos no habían si quiera notado hasta hace pocos días. Sabias fueron las palabras del poeta irlandés Brendan Behan cuando señaló que no hay tal cosa como mala publicidad excepto cuando se trata de tu obituario. Es momento de trabajar para que los obituarios de nuestro país incluyan menos madres adolescentes víctimas de embarazos de alto riesgo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

No más que un dressing para tu ensalada

Tener mucho que elegir es sinónimo de libertad y felicidad. En inumerables ocasiones muchos amigos me dicen ''en la variedad es que está lo bueno''. De ahí que siempre trato de conocer  nuevos lugares, variar mis comidas (ayer hice un mojito de romero mágico) y siempre compartir con personas de otras culturas e inclinaciones profesionales distintas a la mía. La variedad es casualmente una de las cosas que más me gustó de vivir en los Estados Unidos: no es un misterio que muchos compatriotas constantemente cuentan aquella primera vez cuando fueron ''a un supermercado gringo''..... todos ( me incluyo) simplemente nos quedamos maravillados por tantas opciones diferentes, tantos cereales, mermeladas y especias. Lo mismo con los restaurantes: sin palabras.

Ahorita voy a Carrefour a hacer mis compras y probablemente comer y desde ya me molesta la idea de que solo ofrecen un dressing para sus ensaladas. El mismo es la básica combinación de aceite de oliva, vinagre y sal. Nada de un dressing de fresa, mango, una vinagreta de chinola, de naranja, piña o al menos la misma receta con vinagre bálsamico. No. Simplemente una opción de dressing.... Lo mismo ocurre con las ensaladas: es que todavía no aprendemos que hay mucho más allá de la lechuga, el repollo, el pepino y el tomate?

No obstante, hay algo que no debemos olvidar: la variedad necesariamente implica opciones y esta última asume la obligación de elegir. Elegir, queridos amigos, es una tarea mucho más ardua de lo que se podría pensar. Recién vi un Tedtalk hermoso sobre la paradoja de tener que elegir y la verdad llegó en un momento muy interesante de mi vida: cuando me toca comprender por qué se es más feliz al sur que al norte del ecuador. Por qué con menos, peores servicios públicos y el peligro de un retiro incierto, se sigue siendo más feliz en el sur.

Un primer acercamiento a esta paradoja es ofrecido por Schwartz quien afirma que esencialmente muchas opciones: 1- Nos hacen arrepentir más fácil de una elección y no disfrutarla, 2- Nos hace ver todo bajo la lupa del costo oportunidad (estoy haciendo X, pero podría estar mejor haciendo Y- disfruto menos de X pensando en Y) 3-Me autoculpo por la elección hecha (siempre pudiste haber elegido algo mejor). Los méritos de estas afirmaciones son debatibles, lo que sí es constante es que las muchas opciones nos obligan a elegir y ello en sí mismo puede convertirse en agobiante. Quizás para muchos no sea fácil entender este razonamiento: al final fuimos críados en un país donde apenas se comienzan a ver opciones gastronómicas y culturales variadas. Nada remotamente parecido al amplio menú que ofrecen las grandes metrópolis.

No tengo nada en contra de la variedad en todos los aspectos de la vida. Me encantan, me encantan las opciones. Sin embargo, creo vale la pena cuestionar si la libertad de elegir entre mucho nos hace más o menos felices. Sí, esa es una preocupación que lamentablemente la tienen los que pueden elegir....pero no deja de ser importante. La esencia de la superación es la ambición, la competitividad y la búsqueda eterna de la perfección en todo lo que se haga. Pero nunca podemos perder de vista lo que de verdad importa: ser felices (nunca conformistas).

 Al final, cuando tienes la oportunidad de visitar lugares donde nadie sabe qué se come de cena, es fácil entender que el 90% de nuestras necesidades son creadas. Agregar más opciones a esas necesidades creadas es inflar aún más la burbuja en la que muchos viven.

Ojo: sigue molestándome que se ofrezcan tan pocos dressing en nuestros restaurantes...Les invito a ser un poco más creativos en la cocina!

martes, 30 de octubre de 2012

Por qué Jazz?

Recién twiteo que el jazz es para la noche lo que el amor es para el corazón. No sé , me salió.... es que sí es mágico. Claro, hay un espectro enorme de música que cae generalmente bajo la categoría de Jazz. Pero en esencia algo es constante: ese uso tan erótico del bajo combinado con fusiones interminables de instrumentos, simplemente te llena.


Un disclaimer: cuando se es un apasionado de la música, no es díficil cambiar de norte musical. Lo hago constantemente.

 La música tiene un poder enorme... puede determinar un estado de ánimo, cambiarlo. La música le da sentido a nuestras vidas. Más aún, las canciones son como cápsulas de tiempo que recogen un momento particular y lo plasman en nuestra memoria para siempre. Será como dice Goleman en La Inteligencia Emocional que las emociones ''fijan'' recuerdos para siempre? pues creo que sí. Y esas emociones, tantas películas de hollywood me han ensenado, regularmente van acompanadas de una canción de fondo.

No dejaré que mi déficit crónico de atención nos aleje del punto central de este post: El Jazz. El Jazz es como el primer sorbo de una copa de buen vino: te llena la boca, sube a la nariz mientras juega con tu mente.... El Jazz es indomable, naturalmente amorfo y de difícil descripción. El Jazz es lo que quieras hacer de él.

Puedes ser fanático del Jazz tanto si amas a Jimmy Hendrix como si amas a Gilberto Santa Rosa.... Si a su pareja le gusta Romeo el de Aventura y a usted Led Zeppellin no importa porque el Jazz tendrá una respuesta para ambos. Sumado a ello, lo mejor es que el jazz con un buen saxo es probablemente el arma sexual más poderosa inventada por el hombre. Jazz, Jazz, Jazz.



domingo, 28 de octubre de 2012

Dos que Sandy debió llevarse

Las imágenes tomadas durante esta pasada semana en nuestra ciudad capital son preocupantes y al mismo tiempo jocosas. Impresionan los vehículos sumergidos completamente.... sí, la modernidad y el brillo de Santo Domingo no resisten unas cuantas gotas de lluvia. En esos momentos donde el agua oculta media ciudad, mientras unos salen a nadar otros son forzados a mantenerse a flote. Sí, la desigualdad (no la inequidad- esta última es un concepto ético) apabullante en nuestra sociedad, es un tema recurrente en mis líneas.

El asunto es que Sandy, aquel terrible Huracán que mañana impactará Nueva York (leáse los Estados Unidos- aquí el país es definido por la ciudad y no al revés), pasó por nuestra tierra y causó muchos estragos. Vidas inocentes se perdieron y muchos fueron desplazados.   Sandy dejó a muchos sin  techo y a todos con el triste recordatorio de que nos falta mucho por hacer. No podemos ser un país del siglo XXI con un sistema de alcantarillado del siglo XIX.

Sin embargo, creo la tormenta debió llevarse dos personajes que ni una explosión nuclear en el Distrito Nacional acaba. El primero:





Los motoristas imprudentes se han convertido en un paradigma del estudio del tráfico urbano en el país. La palabra se ha convertido en un sinónimo de cojones y ''cachaza''. No obstante, hay que decir, que así como no todos los políticos son corruptos, no todos los motoristas son imprudentes. Sin embargo, por ciudadanos como estos es que se han ganado tal reputación.


Otros ciudadanos que Sandy debió llevarse son los que conducen esto:



Esos padres de familia son clave para el transporte de miles de dominicanos diariamente. Sin embargo, el servicio que ofrecen tiene menos controles de calidad que muchas fábricas de salami (mucho decir). Más aún, se han organizados en varios sindicatos que operan como un oligopolio en el que solo pierde uno: el contribuyente dominicano.

Ojalá y nunca volvamos a sufrir un fenómeno natural que ponga en riesgo la vida de nuestros ciudadanos. Después de todo, nuestro pedacito de cielo es afortunado: nuestro vecindario es frecuentemente visitado por huracanes y tormentas, muchas de las cuales a penas nos tocan.






martes, 23 de octubre de 2012

Inadaptarse II


Es posible hacer un listado ridículamente extenso de las cosas a las que los dominicanos nos debemos inadaptar. De ahí que en esta continuación del anterior post, quiero explicar un poquito mejor el asunto de inadaptarse.

Una querida amiga, luego de leer ''inadaptarse'' me hizo una recomendación muy atinada: '' ...sigue "Inadaptado" que por la adaptación de todos los que vuelven, estamos así. Pero recuerda que muchos no pueden inadaptarse y no saben que las cosas pueden funcionar correctamente. ''.

Adaptarse es sinónimo de ''acomodarse'' a una realidad. Pero también adaptar algo se entiende como dar un uso a un objeto distinto de aquel para el cual fue creado. Ambas acepciones del concepto nos caen como anillo al dedo: el dominicano es creativo buscando soluciones y se acomoda a realidades... acaso no ha visto usted como una ''percha'' diseñada para colgar vestimentas aquí se convierte en antena? La verdad es que la adaptabilidad es un rasgo clave en el proceso evolutivo del homus dominicanus. Sin ella sería imposible vivir en este pedacito de cielo. Aquí nos adaptamos' a los apagones, la falta de servicios básicos, la inseguridad, la contaminación y la ineficiencia esclerótica de nuestras instituciones.

Por nuestra fácil ''adaptabilidad'' la clase política dominicana todavía en el siglo XXI discute los mismos problemas que otras naciones solucionaron en el XX, o hasta en el XIX.

Un francés brillante una vez dijo que entre un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consiente... Hay una cierta complicidad vergonzosa. Dicha complicidad quizás es producto de ignorancia colectiva, quizás de falta de institucionalidad pero nunca podemos permitirnos que sea producto de la tolerancia o el ''adaptarse''. Cuando nos resignamos a la idea de que ''esto nadie lo arregla'', cuando damos por normal la inseguridad que nos azota, cuando nos reimos con los reportajes de Alicia Ortega o Nuria Piera, cuando no exijimos lo que sabemos nos pertenece y cuando perdemos cualquier noción de ciudadanía, hay que preocuparse.

Sin embargo, let's face it: una de las críticas más demoledoras a los mecanismos de participación ciudadana en el ejercicio del poder público es que muchas veces el ciudadano simplemente no está interesado en participar (e.j. los presupuestos participativos municipales). Acaso no es por ello que elegimos representantes y pagamos con nuestros impuestos una burocracia estatal? sí, una burocracia que sin supervisión es la amenaza más grande a la libertad individual. Pero, ''quién supervisa?'' pregunta una vocesita en mi cabeza....cuando los ''supervisores necesitan supervisión''?

Es imposible negar que el progreso individual es el norte de cualquier individuo cuerdo y ello no lo cambiará ningún discurso barato, ningún sueño mojado colectivista y mucho menos usted o yo. Sin embargo, cuando las condiciones que permiten el progreso individual están amenazadas por el desdén colectivo, nadie sale ganando. Ni los de arriba, ni los de abajo, ni los del medio. Ahí precisamente está inclinándose ''erredé''.

Lamentablemente por mucho tiempo nos hemos adaptado a que las cosas funcionen a medias. Pues no; simplemente no podemos adaptarnos a que las cosas sigan por donde van. Inadáptese, vea lo que está mal en función de lo que es, no en función de donde ocurre. La corrupción es corrupción aquí y en China (HA! ESPECIALMENTE en China). Me duele creer que sea cierto lo que una amiga extranjera una vez me dijo: ''Tu país es hermoso, pero nunca podría vivir en él porque todos saben que las cosas están mal y a nadie le importa''.





martes, 16 de octubre de 2012

Indadaptarse

Sí, lo sé: mis dedos son unos holgazanes. De hecho confieso que mi mente constantemente se queja, hoy al parecer los susodichos han salido de su letargo. Espero se mantengan así por un buen tiempo.

Hace ya varias semanas que volví al país y lo hice para quedarme. Luego de una estadía de 19 meses en gringolandia, volver a mi tierra a ''peliar'' resulta una experiencia interesante. No hay mejor forma de aprender de las particularidades que definen al homo dominicanus que vivir en el exterior. Más aún cuando te visitan muchos familiares y vez cómo cosas que asumes como normales, simplemente son jocosas.

Mientras la neurología nos ha ensenado el rol jugado por el cerebro en advertirle al cuerpo cuando ''hay hambre'', aquí el papel del cerebro es suplantado por el reloj. En otras palabras, el dominicano come por hora, no por hambre. De ahí que al preguntar a un querido primo ''Tienes hambre?'' él siempre mira el reloj antes de responderme. Mi madre por igual asume que en el día hay ''tres comidas'' y usualmente se sorprende cuando le informo que simplemente ''no tengo hambre''.

Hay mil peculiaridades más que quizás observé, esa es la primera que me vino a la mente. No obstante, el objetivo de estas palabras es más bien entender por qué me niego a adaptarme a ciertas cosas. No me adapto a la imprudencias del transporte público. No me adapto a las portadas del Listín que casi siempre incluyen algun ítem de la agenda del presidente. No me adapto a poner el seguro en mi carro cada vez que veo un motorista. No me adapto a no condenar social y judicialmente a nuestros funcionarios corruptos. No me adapto a la vibra negativa que transmite Alvarito. No me adapto a los muchos ''policías acostados''. No me adapto a tener que suplantar la ineficiencia de la CDEE y la CASD con un inversor y un ''tinaco''. No me adapto a pagarle a todo aquel que se hace llamar ''parqueador''. No me adapto a que los restaurantes retengan y no paguen las propinas de sus empleados. Simplemente no me adapto y siendo egocentrista, creo que ninguno deberíamos adaptarnos. Inadaptarnos es la única forma de cambiar lo que esta mal y no hacer lo que siempre hemos hecho.